Antes de
hablar del ferrocarril en el Paraguay, es de justicia recordar a sus
propulsores, George Stephenson-mecánico ingles- constructor
de una maquina que corría sobre rieles de hierro basado en
el invento del escocés James Watt y los trabajos de Richard
Trevithick y Andres Vivían.
Los dos principios mecánicos,
guiado de ruedas y uso de fuerza motriz, fueron combinados por primera
vez por el ingeniero de minas inglés Richard Trevithick,
quien el 24 de febrero de 1804 logró adaptar la máquina
de vapor, que se utilizaba desde principios del siglo XVIII para
bombear agua, para que tirara de una locomotora que hizo circular
a una velocidad de 8 Km./h arrastrando cinco vagones, cargados con
10 toneladas de acero y 70 hombres, sobre una vía de 15 Km.
de la fundición de Pen-y-Darren, en el sur de Gales.
Recién en 1825 se inauguro la primera línea férrea
entre las ciudades inglesas de Stockton y Darlington para utilizarla
en el transporte de carbón. Cinco años después,
el francés Mark Seguin perfecciono aquella maquina con la
invención de una caldera que hizo posible la extensión
de las líneas ferroviarias de pasajeros y cargas, tanto de
Francia como de Inglaterra.
Desde entonces comenzó a desarrollarse con toda rapidez
y al cabo de un siglo se contó con mas de 1.250.000 Km. de
vías férreas distribuidas en todo el mundo.
En América, el primer servicio de tren parece haber sido
el de “BULL” estrenado en la ciudad de Albania, EEUU,
el 9 de agosto de 1831. La misma procedía de Inglaterra y
conducía tres coches con capacidad para seis personas cada
uno. Recién en 1867 se inauguro el ferrocarril de San Francisco
a New York, conocido como “Unión Pacific Road”.
En 1834 comenzaron en CUBA los preparativos para la construcción
de la línea La Habana-Guinos en una extensión de 88
millas, habilitada cuatro años después.
En MEXICO el primer ferrocarril se inauguró el 15 de septiembre
de 1850. Se trataba de un tramo de menos de 20 km. que unía
el puerto de Veracruz con la vecina población de San Juan.
Más tarde, en 1873, se completó la línea que
unía el famoso puerto con la capital del país.
En CHILE se inauguro la línea férrea de Caldera o
Copiado en la Navidad de 1851, obra del ingeniero norteamericano
William Wheelwigt.
En 1857 el PARAGUAY habilito una vía férrea de 500
varas, vale decir, unos 415 metros que iba del Arsenal, ubicado
al noroeste de la ciudad, hasta la muralla de la ribera, hoy calle
Colon,. Tres años después se inauguro otro tramo que
unía al muelle con la Aduana. En 1861 el tren llegaba a Ybyraty-Trinidad
(hoy Jardín Botánico), mientras se trabajaba en la
unión de esta con la estación de Luque.
La línea inicial del ferrocarril del oeste en la ARGENTINA
quedo terminada en 1857, mientras que los trabajos del ramal Buenos
Aires – Ensenada, iniciados en 1863, concluyeron seis años
mas tarde.
INICIATIVAS EN 1854
En 1854 el Presidente de la República del Paraguay, Don
Carlos Antonio López, envío para Inglaterra a sus
hijos Francisco y Venancio López Carrillo, lugar donde nombraron
como ingenieros consultores para la compra de materiales a los hermanos
John y Alfred Blyth.
Desde entonces el ferrocarril se identificó con los planes
de crecimiento del Paraguay, ese año, el Presidente de la
República, contrató a mas Ingenieros ingleses para
la construcción de las primeras líneas. La dirección
de la obra estuvo cargo del Ing. George Paddison, secundado por
los Ing. George Thompson, Evil P. Burnell y Henry Valpy, quienes
trabajaron con los planos e instrucciones impartidas por el Ing.
John Whitehead, que fue contratado como jefe de los Arsenales y
era el Asesor Técnico del Gobierno de Don Carlos A. López,
los que proyectaron el trazado adoptando la trocha ancha.
Con estos técnicos extranjeros trabajaron en el ferrocarril
personales del ejército, llamados zapadores, como: el Tte.
Cnel. José María Bruguez, el Mayor Juan de la Cruz
Estigarribia, el Tte. Elizardo Aquino, el Cap. Francisco Fernández
entre otros, Oficiales que anteriormente trabajaron con mucha eficiencia
en las fundiciones de Ybycui. Los mismos se encargaron de realizar
los trabajos de tendido de vías, desmontes y terraplenado
con la ayuda de los soldados-obreros.
Igualmente prestaron muy buen servicio en los departamentos de
Talleres y Tracción, jóvenes paraguayos educados en
Europa entre los que se destacaron Gregorio Almidón, Tomas
Astigarraba, Juan Jiménez y Escolástico Ramos, los
mismos se encargaron de las obras de arte.
“El proyecto original decretado por Don Carlos A. López,
establecía la construcción de una línea férrea
entre Asunción y Villarrica”.
El 24 de marzo de 1856 se envió por barco a Inglaterra la
suma de 50.000 libras, para que los Blyth pudiesen comprar lo necesario
para la construcción de 17 ligas de ferrocarril: vagones,
rieles, planchadas de acero, asientos, etc., en un tramo desde Asunción
hasta Paraguari. Sobre la base de los modelos incorporados y materiales
locales, el Arsenal de Marina procedía al mismo tiempo a
construir coches, vagones y material accesorio para las estaciones.
Las obras comenzaron en 1857, donde en junio de ese año
se habilitó un tramo que partía desde los arsenales
hasta el murallón de la ribera, en las cercanías del
puerto de Asunción y que en 1859 llegaba hasta la plaza San
Francisco, hoy Plaza Uruguaya, transportando los materiales para
la construcción del ferrocarril y la Estación Central.
ESTACION
CENTRAL DEL FERROCARRIL
Antes de entrar a detallar la obra de la Estación, es conveniente
saber por que le dieron ese nombre, aunque después de su
inauguración algunos periódicos y planos de la época
la denominaron indistintamente “Estación San Roque
o San Francisco”; este último se debió a la
plaza de igual nombre que se hallaba delante de la misma. Cabe destacar
que dicha plaza cambio de nomenclatura en 1885 en homenaje al Uruguay,
que en aquel año devolvió al Paraguay los trofeos
de guerra después de la triple alianza.
La construcción del edificio estuvo a cargo del Arq. ingles
Alonso Taylor, que fue contratado en el año 1857, secundado
por el Arq. italiano Alejandro Ravizza , quienes ayudados por el
Sgto. Mayor. José María Bruguez, construyeron la Estación
Central en la manzana que perteneció a más de una
familia durante el siglo XVIII, entre ellas a los Otazu, Domínguez
de Ovelar y Fernández Montiel. A las dos últimas pertenecieron
renombrados caudillos de la revolución comunera, como Cristóbal
Domínguez de Ovelar, Sebastián, Miguel y Antonio Fernández
Montiel.
Aunque los trabajos de construcción tuvieron que haberse
iniciado en 1859 ya que de ese tiempo data la inauguración
del primer tramo urbano de cargas, los documentos más antiguos
hallados en el Archivo Nacional de Asunción sobre la construcción
de la Estación Central son de principios de febrero de 1861.
Era constante en ese tiempo el trajín de carretas que llegaban
hasta la plaza San Francisco trayendo ladrillos y tejas de Itagua,
destinadas a la “casa de la maquina del ferrocarril”
y la “casa de la estación”.
De acuerdo a las notas periodísticas del Semanario, periódico
de la época, publicadas con motivo de la inauguración
del primer tramo del ferrocarril en 1861, la Estación Central
ya contaba para la fecha con una boletería frente a la plaza
San Francisco y “una puerta de rastrillo en la cabecera de
la plataforma”. Había dos líneas de rieles,
la del sur se usaba para la salida y la del norte para la llegada
de la locomotora.
Estos datos hacen suponer que para la inauguración del ferrocarril,
ya se había levantado por lo menos una oficina en su fachada
principal y tal vez algunos metros de muralla con sus correspondientes
portones, el resto se fue construyendo paso a paso hasta su terminación
a fines de 1864.
PRIMEROS TRAMOS
Los datos históricos acerca de las primeras locomotoras
arribadas es como sigue: 1856 llega la primera maquina a la que
se le dio el nombre de “Asunción”, en ese mismo
año se reciben cinco mas: “La Paraguaya”, “14
de Mayo”, “Vulcan”, “Cerro León”
y la locomotora “Paraguari”.
La infraestructura estaba lista hasta Luque en julio de 1859, y
la vía entera hasta Campo Grande en diciembre de 1860. Una
locomotora y tres carros, traídos de Inglaterra, fueron encargados
para colaborar con las faenas de construcción, otro material
rodante no motorizado fue construido en el Arsenal Paraguayo.
El 21 de octubre de 1861 se inauguró el primer trayecto
para el transporte de pasajeros, desde la Estación Central
hasta Ybyraty –Trinidad (Actual Estación Botánico),
luego de la bendición de las locomotoras a cargo del Obispo
Gregorio Urbieta, y el 25 de diciembre del mismo año llegaba
el tren a la Estación de Luque, en donde hubo juego de sortija,
baile con mascaradas y una corrida de toros.
En los primeros meses de 1862 las vías se extendieron hasta
la población de Aregua y el 27 de marzo de ese año
se inaugura el tramo hasta la estación de Guazu Vira (hoy
Ypacarai), habilitándose de esa manera el tráfico
regular de pasajeros hasta esa ciudad. Ese año, el ingeniero
Paddison deja el proyecto ferroviario a raíz de algunos incidentes
protagonizados con varios ingenieros auxiliares y oficiales del
ejército paraguayo.
Seis meses después fallece Don Carlos A. López,
asumiendo como Presidente del Paraguay su hijo el “Brigadier
General “ Francisco Solano López Carrillo.
LA GUERRA CONTRA LA TRIPLE ALIANZA
El 2 de Agosto de 1864, se inaugura el trayecto de Pirayu a Cerro
León, donde se penso construir un desvío hasta el
campamento militar ubicado en esa ciudad; el 6 de octubre llegan
los rieles a Paraguari, quedando interrumpidos los terraplenes en
Sapucai con motivo de la llegada de la Guerra Grande y el 16 de
octubre del mismo año se pone en funcionamiento el servicio
de telégrafos en el país, gracias al ingeniero Alemán
ROBERT VON FISHER, llegando los hilos hasta Villeta.
La Guerra de la Triple Alianza (1865-1870), en que el Paraguay
se enfrento con las fuerzas unidas de Argentina, Brasil y Uruguay,
fue trágica para el país y la expansión del
ferrocarril, en donde el 90% de sus habitantes del sexo masculino
fallecieron. En esa época la Estación Central era
utilizada como Banco de Sangre.
Todo el material ferroso como rieles no utilizados, por la paralización
de los trabajos, fueron a parar en las fundiciones de Ybycui para
proveer de cañones y balas a nuestro ejercito en lucha. Esos
materiales bélicos eran transportados por nuestro ferrocarril
hasta Asunción.
Emotiva es la crónica que da cuenta de la llegada el 25
de abril de 1867, del cañón “El Cristiano”
fundido con el bronce de las campanas donadas por las Iglesias de
la República, para la defensa de la santa causa.
Gran parte del ferrocarril fue destruido durante la guerra, en
su mayoría por órdenes del Mcal. López, como
estrategia mientras sus tropas se retiraban en defensiva y para
que no sean utilizados en el avance de los invasores. Hacer volar
el material rodante se probó más fácil que
hacer lo mismo con la infraestructura que fue muy bien construida.
El Gobierno parece haber planificado el ferrocarril, parcialmente,
para fomentar el desarrollo económico transportando productos
agrícolas desde el interior a la capital, teniendo de esta
manera salida a través del Puerto de Asunción, y en
parte para fortalecer la maquina militar, teniendo en cuenta que
al ejercito se le encargo parte de las operaciones del ferrocarril
a principios de 1854.
CAMBIOS EN LA ADMINISTRACION (POST-GUERRA)
El Cap. Francisco Fernández fue el último administrador
del ferrocarril durante la guerra. Después del conflicto,
en fecha 26 de Abril de 1870, el Gobierno Provisorio de la República
nombra como Administrador General del Ferrocarril al Dr. Diego Horrock.
En ese año el Gobierno brasileño estableció
la realización de varios trabajos de reparación ferroviarias,
cuyo costo, más de 20.000$, debía ser abonado por
el endeble Gobierno Paraguayo de la pos guerra.
Con esta reparación, el ferrocarril aun bajo propiedad estatal
y con un servicio sumamente precario, volvió al recorrido
diario Asunción - Paraguari. Ese itinerario demoraba de 4
a 10hs. en realizarse, ya que debía atenderse a los problemas
que surgían en el trayecto, causados por los problemas técnicos
de mantenimientos del transporte y de las líneas, la falta
de fondos del estado para el pago de salarios de los obreros y funcionarios,
sumando la necesidad de pagar la deuda pendiente con el Brasil.
En 1871· Empleados y obreros del ferrocarril se manifiestan
a raíz del retraso del pago de sus salarios. Este es el primer
conflicto laboral registrado en el país después de
la guerra.
La primera Ley de la era constitucional sobre el ferrocarril, fue
promulgada por el Congreso en fecha 4 de marzo de 1871, por ella
se autoriza a invertir todo el producto del ferrocarril en su conservación
y operación hasta tanto se pueda enajenar.
LOS TRANVIAS POR LAS CALLES DE ASUNCION
La primera línea a tracción animal (horsecar) fue
construida por James Horrocks, agente inglés del Ferrocarril
Central del Paraguay. Horrocks uso los carriles desechos por Paraguay
Central Railway (PCR), construyendo el primer tranvía de
la ciudad en 1872, que funcionó del Puerto a la Estación
del Ferrocarril llegando al Belvedere, un jardín en Avenida
España cerca de la Calle Brasil.
En 1884, vendió su compañía a un ciudadano
local, Francisco Morra, que formó la Empresa de Tramways
extendiéndola hasta el cementerio de la Recoleta en el borde
de la ciudad.
En 1894, Campbell Ogilie también de origen ingles, extendió
el tranvía tracción a vapor de Morra (10 kilómetros)
a Fernando de la Mora y San Lorenzo.
Los planes del Tranvía Eléctrico comenzaron en 1900
y con ellos una lucha para las licencias entre Paraguay, la Argentina,
Inglaterra, Alemania, Italia y los E.E.U.U. El Ferrocarril Central
de Paraguay (FCCP) adquirió los derechos para la luz eléctrica
y la energía en la ciudad, formó The Ligth & Energy
Co. de Asunción y pidió 20 tranvías eléctricos
de Inglaterra en 1909.
TRASPASO
AL SECTOR PRIVADO
Por Ley 30 de diciembre de 1876 el Gobierno de Juan Bautista Gill
autoriza al Poder Ejecutivo a proceder para la venta del ferrocarril,
por un valor no menor de 1.000.000, pesos oro, pagaderos en créditos,
con excepción de 81.321, pesos oro, que debían pagarse
en efectivo para saldar con ellos la suma que se adeudaba a la tesorería
del Brasil, por adquisición de materiales.
De conformidad con esta Ley y su decreto reglamentario se llamo
a licitación pública el 17 de marzo de 1877, adjudicándose
a la firma “Travasso Patri y Cia.” como mejor postor.
La escritura de compra – venta, del Ferrocarril, se firmo
el 27 de marzo de 1877 por la suma de 1.000.000, pesos oro, con
la condición de que prolongaran las vías hasta Villa
Rica.
PRIMERA INTERVENCION DEL ESTADO
No cumplido ese convenio, en fecha 10 de enero de 1886, el Gobierno
del Gral. Bernardino Caballero firma un convenio de compra con la
Sociedad Travasso Patri y Cia. del ferrocarril, en la suma de 1.200.000,
pesos oro, recuperando de esta manera el legado de los López
.
Este convenio es aprobado por Ley del 5 de marzo de 1886. En esta
Ley se crean los recursos necesarios para el pago y amortización
de los títulos cuya liquidación queda a cargo de la
Junta de Deuda Publica. En el convenio mencionado se autoriza a
la Sociedad Travasso y Cia. a fundar y operar el Banco de Comercio.
Por Ley del 19 de agosto de 1886, se autoriza al Poder Ejecutivo
a realizar por cuenta de la Nación, la construcción
del ferrocarril de Paraguari a Villarrica.
Basándose en esa autorización, el 24 de setiembre
de 1886 se firma con el Sr. Patri el contrato de construcción
en la suma de 280.000. libras, en ese precio se incluía la
construcción de 6 estaciones, telégrafos y del siguiente
material rodante: 04 locomotoras, 20 vagones tapados, 40 vagones
de mesa, 05 vagones cajón, 02 coches salón, 04 coches
de 1° clase, 08 coches de 2° clase, 12 coches de 3°
clase
LA VENTA A LOS INGLESES EN 1887
En el año 1887 el Gobierno de Patricio Escobar autoriza
la venta del ferrocarril desde Asunción hasta Villa Rica.
Por Ley de fecha 22 de setiembre de ese año, se autorizo
al Dr. Guillermo Stewart las negociaciones del ferrocarril; las
gestiones culminaron con la formación de la Sociedad “The
Paraguay Central Raillway Co. Ltda.”(PCRC) o Ferrocarril Central
del Paraguay (FCCP).Consorcio formado en Inglaterra para su adquisición
y explotación.
Los estatutos de la compañía (FCCP) registrada el
5 de febrero de 1889 en Inglaterra, fueron protocolizados con fecha
11 de junio de 1889 en el Paraguay. La primera Asamblea de la Compañía
se llevo a cabo el 30 de mayo de 1889.
El 12 de junio de 1889, el estado y la compañía inglesa
firmaron el contrato de compra - venta, entregando la venta real
y enajenación perpetua del ferrocarril nacional de Asunción
a Villarrica, concediéndole la perpetuidad de manera irrevocable
para que tome posesión del ferrocarril y sus dependencias,
lo goce y lo explote como verdadera propietaria.
La concesión origino la firma de los siguientes contratos:
1°) entre la República del Paraguay y el Dr. Guillermo
Stewart, dos contratos con fecha 28 de octubre de 1887 y 24 de julio
de 1888. 2°) Mas un contrato entre el Dr. Stewart y Mr. Perry
Cutbil de Lungo y Cia., con fecha 15 de febrero de 1889.
El contrato de la ampliación de la red ferroviaria de fecha
27 de abril de 1889, firmado entre la Rca. del Paraguay, la Empresa
Paraguay Central Raillway Co. Ltda. y la Firma Perry Cutbill De
Lungo y Cía., origino dos contratos con Morton, Rose y Cía.,
1°) uno para la emisión y colocación de las acciones
y debentures (accionistas) de la Cia. 2°) y el otro asegurando
el pago de los intereses de las acciones ordinarias por el contratista
de la obra durante la construcción; ambos firmados en fecha
27 de abril de 1889.
Se pago a la compañía constructora, por los 100 Km.
de vía, la suma de 9.621 libras por km., incluyendo el material
rodante y la construcción de varias estaciones, a un costo
aproximado de 1.300 libras por km.
Se nota como se vera en la nominación de las siguientes
locomotoras, la acertada tendencia de designar a cada locomotora
con el nombre de una Estación, salvo algunas excepciones,
en el año 1889, en que fueron nominadas las siguientes: “Gral.
Escobar”, “Gral. Caballero” cuyas estaciones se
encuentran inmediatas al pueblo de Sapucai, así mismo la
maquina “Villarrica” y “Progreso,” que han
sido recibidas en ese mismo año. Estas locomotoras fueron
fabricadas en Alemania por la firma Krupp y vendidas a Rusia, luego
retiradas por Inglaterra como indemnización de la Guerra
de Crimea y finalmente enviada a este país para la prolongación
de la línea férrea hasta Villa Rica.
El capital originado de 482.930 libras en acciones ordinarias y
10.000 libras en debentures al 5% de interés, se suscribió
íntegramente, basado en el informe que los Ing. Burnell y
Valpy que dieron sobre las posibilidades de desarrollo del país,
y los resultados económicos que daría la explotación
de la línea férrea que prolongada hasta Encarnación
seria un nexo con el mar, a través del Brasil por Río
Grande do Sul, y que conectaría Asunción con Montevideo
y Buenos Aires.
Destacaba que las entradas brutas del ferrocarril entre Asunción
y Paraguari, habían aumentado de 237 libras a 536 libras
por milla, en el periodo de 1883 a 1887. Y estimaba que una vez
que se librara al tráfico en toda su extensión las
entradas brutas serian del orden de 1000 libras por milla de vía,
lo que daría un resultado de 114.000.libras por año
con un coeficiente de explotación de 50%.
El Ferrocarril comenzó a operar hasta Ybytymi el 12 de junio
de 1889 y el primer convoy de pasajeros llego a Villarrica el 25
de diciembre de 1889.
La extensión de la línea a Pirapo comenzó
en junio de 1889 y se libro al tráfico en agosto de 1891.
Durante este periodo se fueron sustituyendo los rieles de cabeza
doble, de la vía primitiva. En 1889 todavía existía
40 Km de este tipo de vía, que se redujeron a 7.512 mts.,
para el año 1903.
En agosto de 1891 la compañía inglesa dejo de cumplir
con sus obligaciones por falta de capital, paralizando las construcciones
a Encarnación. Esta situación obliga a la Firma financiera
Morton Rose y Cia., proporcionar el capital a la Firma constructora
Perry Cutbill De Lungo Cia., para la extensión del ferrocarril
de Villa Rica a Encarnación, como así también
lo necesario para los trabajos de ingeniería, administración
y pago de intereses a los accionistas durante el periodo de construcción.
En el año 1892, es recibida la maquina “Gral. Barreiro”,
locomotora de poca fuerza, pero de mucha velocidad, debido a sus
grandes ruedas motrices.
En las memorias de las asambleas del año 1892, se da cuenta
del resultado de la explotación poco halagüeño
para los accionistas y debenturistas con motivos de las inversiones
necesarias para la conservación de la vía permanente
y material rodante. Que hasta se hablo de la posibilidad de traer
inmigrantes japoneses al país para mejorar los ingresos.
En vista de estas circunstancias, el Gobierno Paraguayo dejo de
pagar la garantía del 6% sobre el costo de la construcción,
cuyo monto por otra parte tampoco estaba debidamente contabilizado.
Estos hechos dieron margen a una serie de entre dichos entre el
estado y el ferrocarril.
En 1893, entra en servicio la locomotora “Paraguay”,
con cilindros dentro del chasis. Esta locomotora reemplazo a la
locomotora “La Paraguaya”, que fue retirada de servicio
y se almaceno en la Triangula (cementerio de maquinas en Sapucai)
cerca del cerro Chireal, en el paso Araujo.
Poco después, aproximadamente en el año 1894, se
retiro de circulación un grupo de maquinas, comprendidas
las cinco anteriores, importadas en los años 1856-1857.,
pero al año siguiente se vuelve a rehabilitar algunas, entre
ellas la locomotora Paraguari, que pocos meses después cedió
la caja de fuego en Cerro León y entonces la descartaron
definitivamente, almacenándola nuevamente en la Triangula.
En ese año, 1894, se da cuenta de la terminación de
los Talleres de Sapucai.
En 1895, son incorporadas las maquinas “Borja”, “Sta.
Clara”, “Caazapa”, y “Yuty”, todas
ellas con tanques de agua al costado de la caldera. En esa época,
el Sr. Storm dono al FCCP la franja de terreno necesaria para el
cruce de la vía férrea por la estancia de su propiedad
“Sta. Clara”, y el ferrocarril en retribución
a ese gesto cooperativo dio el nombre de Sta. Clara a una de sus
estaciones, la que más tarde se llamo Iturbe.
En el año 1898, comienza a funcionar el ingenio azucarero
del km. 125 y además llego al país una inmigración
Italiana, acontecimientos que redundaron en el mejoramiento de la
economía del país y por ende en la explotación
del ferrocarril.
La Asamblea de la Compañía (FCCP) del año 1903,
aprobó una base de propuestas que se presentaría al
gobierno del Paraguay para el arreglo del difiriendo, el que se
ajusto definitivamente con la concesión del año 1907,
otorgado por Ley de fecha 20 de julio de 1907.
FERROCARRILES DEL NORTE
El 25 de agosto de 1909, se sanciono la ley de concesión
para construir y explotar un ferrocarril de trocha angosta, que
partiendo de la Ciudad de Concepción cruzara el pueblo de
Belén hasta Horqueta.
Concepción, tras haber sido arrasada durante la guerra de
la triple alianza, vivió un periodo de florecimiento económico
que fue desde 1880 a 1915. En esos treinta y cinco años,
de la mano de maestros europeos, transformo su perfil urbanístico
social y cultural, como así también las comunicaciones
mediante el ferrocarril.
El 25 de julio de 1915 se amplia la concesión, para construir
una nueva línea que partiría de Horqueta como prolongación
del primer tramo. El proyecto total era una vía férrea
desde Concepción hasta Pedro J. Caballero con un ramal a
Bella Vista.
La concesión en forma exclusiva se otorgo por espacio de
cuarenta años a la firma Carlos Casado S.A. Ltda., y entre
las muchas cláusulas de ese contrato, resalta la numero 35,
donde se menciona que dicho tren debería tener un vagón
postal y que el transporte de correspondencias seria sin costo para
el correo de las localidades por donde pase este tren.
EXTENSION DE LAS VIAS A ENCARNACION
Las bases principales de la concesión del año 1907,
fueron: la renuncia de la Empresa de todos sus reclamos sobre la
garantía del 6% del gobierno, la renuncia de todas las tierras
fiscales que debía transferírselo, la renuncia del
Gobierno a favor de la empresa, de sus acciones de preferencia,
quedando desligado de la sociedad y el compromiso de la misma de
prolongar su vía férrea hasta Encarnación.
En 1909 se cambian los antiguos rieles de dobles hongo y se suministra
los siguientes materiales rodantes: (4) cuatro locomotoras y (38)
treinta y ocho vagones.
El año 1910, el gobierno argentino intervino en el FCCP,
con el fin de facilitar una mayor integración entre las dos
naciones. Promovió la normalización de la trocha,
que en Paraguay era de 1.676 mm, igual que la de la mayor parte
de Argentina, pero diferente que la del nordeste argentino, donde
reinaba la estándar de 4´81/2, la prolongación
de la línea desde Yuty a Pacu Cua, la implantación
de un sistema de transbordadores de carros y coches sobre el río
Paraná (Ferry Boats).
El gobierno argentino concedió ayuda financiera al FCCP,
empresa privada británica operando en el Paraguay, de distintas
maneras como un traspaso de fondos al también británico
ferrocarril Nord Este argentino, para la compra de acciones, valorizadas
en 220.000 libras en el FCCP y la compra del material rodante desplazado,
de trocha 5´6´´. Como parte de pago a este financiamiento
FCCP tuvo que ceder algunas de sus antiguas locomotoras al ferrocarril
de la Patagonia.
El extendido de la línea hasta Encarnación llega en
el año 1911, en ese año el Directorio propone la construcción
de un ramal de Villa Rica a los Saltos del Iguazu y la construcción
de un puerto en Villeta con su ramal respectivo de 40 Km. de extensión
a Asunción.
En el año 1912 se inicio en Borja (hoy San Salvador), la
construcción de un ramal hacia el Iguazu, con el objeto mediato
de explotar los bosques de la Compañía Argentina Paraguaya
de Madera. El 15 de marzo de 1914 se habilitaron 31 km. de este
ramal al servicio público hasta la localidad de Charara (hoy
Eugenio A. Garay); su prolongación hacia el km. 63.4 se termino
en el año 1919, alcanzando solo hasta Abai.
El FCCP adquirió en el año 1912, la Compañía
de tranvías a tracción animal y a vapor hasta la localidad
de San Lorenzo., por intermedio de la Cía. Subsidiaria denominada
“The Tramway and Lighting and Power Co” Compañía
que inauguro veintiséis km. de vías para tranvías
eléctricos ,y en enero de 1914 comenzó a suministrar
energía eléctrica publica a gran parte de la ciudad.
En el año 1913, terminado los trabajos de instalación
en Pacu-Cua, se inauguro el Ferry Boat (transbordo en balsas), estableciéndose
el trafico internacional de pasajeros y de cargas. Ese mismo año,
el Directorio de Londres, abandona la idea de la construcción
de un ramal a Villeta, y comenzaron los estudios para un ramal de
Paraguari a Carapegua.
En el año 1918, se vendió la compañía
eléctrica a una compañía Italo – Argentina.
Incidentes como la revolución de 1920 generaron algunos daños
al edificio de la Estación Central, por consecuencia de los
impactos de artillería. A partir de 1930 siguieron los trabajos
de cambios de rieles, por uno de mayor peso (el de 75 lbs.), desde
Asunción hasta el km. 24.
En el decenio de los treinta, siguió habiendo un representante
del gobierno argentino en el directorio del FCCP. Por lo tanto,
tiene que haber habido también un paquete accionario en manos
del gobierno argentino. A mediados de esa época, el coeficiente
de explotación se había deteriorado alrededor de un
75%. En ese periodo, otra guerra (La del Chaco) explota en nuestro
país, repercutiendo nuevamente sobre las operaciones y finanzas
del FCCP.
Hay que resaltar que en esta guerra, también tuvo participación
el ferrocarril a través del Ferrocarriles del Norte (Concepción)
que durante los años 1932 a 1935, en defensa de la patria,
recorrieron sus trenes 276,480 kms., transportando 243.621 oficiales,
tropas y prisioneros, como así también 2.408 camiones.
Para ello se dio movimiento a 25.794 vagones. La colaboración
prestada en todo momento por Don José Casado Sastre (propietario
de la empresa) dio lugar al más honroso reconocimiento del
entonces Coronel Don José Felix Estigarribia, que en carta
del 5 de julio de 1933 le obsequia el primer fusil boliviano tomado
en Boquerón el día 9 de setiembre de 1932.
Más adelante se sintieron los primeros golpes de la competencia
camionera, relacionada en parte a la Guerra, puesto que prisioneros
bolivianos fueron puestos a trabajar en la construcción de
caminos ruteros. Además, la circulación de camiones
entre Asunción y Luque significo para el FCCP. la perdida
de una parte importante de su trafico suburbano de pasajeros, motivando
como reacción, la adquisición de cinco automotores
de la marca “Sentinel”.
Los Sentinel fueron los únicos equipos del FCCP que no usaban
leña como combustible, más bien el petróleo.
El éxito que lograron fue parcial, y en años posteriores
tendieron a migrar a la operación de servicios rurales. A
mediados de los años cincuenta, siguieron en la flota del
Ferrocarril, pero luego fueron transformados en unidad remolcadas
hasta llegar a su extinción.
A lo largo de los años, la competencia camionera creció,
y la rentabilidad de FCCP hizo lo contrario. Como en la mayor parte
del mundo, en el Paraguay, una empresa ferroviaria privada que no
recibiera ayuda del estado, no era sustentable.
En 1953, después de los Sentinel, la otra inversión
en equipos de tracción que hizo el FCCP, fue la compra de
un par de maquinas tipo Garrat 2-6-0, de vapor saturado, hechas
por la “Yorkshiire Engine” adquiridas de la Argentina.
SEGUNDA INTERVENCION DEL ESTADO
Desde 1948, el mal servicio prestado por el FCCP a causa del deplorable
estado de sus vías, por conservación inadecuada y
costosa, originada en vicios de construcción y la caducidad
de las franquicias, determinaron varias intervenciones del Gobierno,
culminando la misma en el año 1951 con la constitución
de una Comisión Especial dependiente del Ministerio de Obras
Publicas y Comunicaciones, con el objeto de estudiar las condiciones
económicas, administrativas, y técnicas en que se
desarrollaban las actividades del ferrocarril, y proponer al Poder
Ejecutivo las bases de las futuras relaciones entre el Estado y
la mencionada Empresa.
Esta presento finalmente, en setiembre de 1958, una propuesta basada
en la recomendación de la mencionada Comisión, acerca
de la rehabilitación del ferrocarril sobre la base de un
nuevo contrato, en virtud del cual el Gobierno participaría
de la administración de la Empresa. Dicho contrato contemplaría
además, la reestructuración del capital y la contratación
de un préstamo internacional de 7.000.000 dólares
americanos, garantizado con los bienes de la Empresa y avalado por
el Gobierno.
En vista del lento proceso de estas negociaciones y de la aguda
y acelerada crisis de la Empresa, los debenturistas u obligacionistas
(propietarios de cierto tipo de acciones denominadas debentures),
todos residentes en Inglaterra, resolvieron no renovar la moratoria
sobre lo que la Compañía les adeudaba, y nombraron
un apoderado general con instrucciones para gestionar la venta del
Ferrocarril al Estado.
Además, dispusieron que el mismo cesara de funcionar a partir
del 31 de julio de 1959, despidiendo a todos los empleados y obreros.
Los Debenturistas ingleses, acostumbrados a recibir anualmente ingentes
utilidades, se desesperaron cuando la empresa arrojo perdida en
el ejercicio de 1958. La primera perdida fue de 12.244.440 guaraníes.
Y ellos sabían que por el deterioro del material ya no se
podía pretender la obtención de más ganancias.
Para ello seria necesario hacer grandes inversiones, idea que no
atraía en lo más mínimo a los capitalistas
en Londres.
La determinación de esto, de parar el Ferrocarril, provoco
la intervención del Gobierno a cargo del Gral. Alfredo Stroessner,
que por Decreto N° 6058 de 1 de agosto de 1959, nombro un interventor
con facultades para restablecer y mantener en servicio el Ferrocarril,
en salvaguarda del sustento de 1348 empleados y obreros con sus
respectivas familias. El estado tuvo que hacerse cargo del déficit
mensual de 2.000.000 de guaraníes de la Cía. inglesa.
Intervenido el ferrocarril, el Gobierno resolvió incorporar
la empresa al Patrimonio Nacional. Pese al precario estado de su
material, y unir su histórico destino al del país.
La Compañía inglesa ofreció en venta la empresa
inicialmente en la suma de 1.000.000 de libras esterlinas, previa
evaluación de sus bienes. Siguieron las negociaciones, y
, considerando que el valor de venta del Ferrocarril guardaba estrecha
relación con su productividad, se acordó entre las
partes cerrar la operación por la suma de 200.000 libras
esterlinas, pagaderos en veinte años , sin intereses y en
cuotas semestrales iguales.
De este modo, en virtud a la Ley N° 714 del 28 de agosto de
1961, el Ferrocarril Central del Paraguay pasa nuevamente a propiedad
del estado paraguayo.
La transferencia definitiva se hizo el 21 de octubre del mismo
año, justamente un siglo después que el Ferrocarril
fuera inaugurado por el Pdte. Carlos A. López, cuyo nombre
adopto la Empresa desde entonces (Ferrocarril Pdte. Carlos A. López)
(FPCAL).
PERIODO 1961-1973
La Nacionalización ya estaba hecha, la Ley de autarquía
tenia el N° 1079 de fecha 30 de agosto de 1965, era cosa de
ver como se levantaba esa Empresa obsoleta que solo se podía
remediar con grandes inversiones que estaban fuera de las posibilidades
del ente autárquico. Se tomaron medidas de austeridad y racionalización
de los recursos del Ferrocarril. Entre estas medidas se contó
la reestructuración del diagrama de trenes.
Pero a finales del año 1950, los Ferrocarriles de todo el
mundo asentados sobre estructuras monopolísticas, estaban
en crisis ante la competencia de automotores que llegaba a su máximo
grado, y para la cual las empresas ferroviarias no estaban preparadas.
En el Paraguay, la construcción de la Ruta 1 vino a constituir
un duro golpe para la vida financiera del ferrocarril nacional.
Este hecho, mas los elevados costos de conservación que exigía
el material ferroviario, agravado todo ello por la ineficiencia
del servicio y consecuentemente la baja productividad derivada de
aquel precario estado de material, obligó a los ferroviarios
en general a tomar medidas adecuadas.
La verdad es que solo a base del tradicional esfuerzo del trabajador
ferroviario, se conseguía mantener en funcionamiento las
viejas locomotoras, la vía del material rodante, las maquinas
y las herramientas de los talleres de Sapucai, que fueron entregados
por los ingleses en estado deplorable.
Ante esta situación el Gobierno estudiaba las medidas mas
apropiadas que debían adoptarse con respecto al ferrocarril,
mientras tanto, acudía en ayuda al mismo con préstamo
al Banco Central para atender los reclamos de los obreros, y con
la venta de bonos del Tesoro Nacional (43.200.000.Gs.), cuyo producto
había de pasar también al ente autárquico en
carácter de préstamo, para el pago de los haberes
jubilatorios a cargo de la caja de seguros sociales de empleados
y obreros ferroviarios.
En 1964, la situación financiera de la empresa requería
un subsidio estatal para subsistir, y el Gobierno nacional dicto,
en fecha 9 de marzo de 1964, el Decreto Ley n° 364, por el cual
se creaba un impuesto del 5% sobre las primas de seguro que cobran
las Cías. y agencias de seguro, con cargo a los asegurados.
Este recurso pasó como subsidio a la empresa ferroviaria
y tuvo en los primeros meses un monto promedio de 1.200.000.Gs.,
el cual pudo percibirlo en noviembre de 1964.
Obviamente, este subsidio era insuficiente y en otra disposición
de gobierno por Decreto N° 22.212, del 21 de octubre de 1966,
se creo otra fuente de ayuda mensual para el ferrocarril, que consistía
en 4.750.000.Gs., parte del canon fiscal que pagaba al Estado la
Sociedad Concesionaria del juego de quiniela. La empresa percibió
este aporte estatal en diciembre 1966.
El total de subsidio que ya estaba recibiendo la empresa le permitió
pagar puntualmente los sueldos y salarios, amortizar en forma significativa
su deuda para con la caja de seguros sociales, cumplir mejor su
compromiso con los proveedores de materiales, equipar mejor los
talleres de reparaciones y comenzar a hacer inversiones significativas.
ULTIMAS DECADAS EN FUNCIONAMIENTO REGULAR
En la década de 1980 el gobierno financio el déficit
operacional, “pero no financio las inversiones”, con
el resultado que estas se destacaban por su virtual inexistencia,
sin contar una rehabilitación modesta del tramo Asunción
– Ypacarai y la modernización de la maquina 286.
Los últimos materiales ferroviarios adquiridos por FPCAL
fueron una selección de locomotoras a vapor del Ferrocarril
argentino General Urquiza, y unos coches metálicos de la
misma fuente. Algunos elementos fueron comprados, otros alquilados.
Cada locomotora a vapor recibida fue convertida de petróleo
a leña.
En 1988 se inauguro el puente carretero/ferroviario Posadas –
Encarnación, reemplazando el transbordador de Pacu Cua o
Ferry Boat.
Las locomotoras que formaban parte del parque en 1990, se presentan
con una edad media que era ya de 76 años y que siguió
subiendo a lo largo de los años. Una Bayer Garrat, de ruedas
4-4-2+2-4-4T, fue cedida al Paraguay por el Argentina, pero fue
ocupada muy poco.
El mantenimiento de la vía y de los equipos siguió
siendo totalmente inadecuado. Los trenes corrieron sin frenos, aunque
los había en las locomotoras. Sin embargo, en los talleres
de Sapucai, se hicieron maravillas, con muy pocos recursos.
Por Ley No 126 de 1991 el Ferrocarril Presidente Carlos Antonio
López pasó a ser una empresa sujeta a la privatización.
En 1992, RENFE (de España), trataba de adquirir el control
del Ferrocarril Gral. Urquiza en la Argentina, y entro en negociaciones
para hacer lo mismo en caso del F.C.P.C.A.L., perdiendo interés
cuando el presidente de la República Argentina prohibió
la participación de empresas estatales extranjeras en el
proceso de privatización de los ferrocarriles argentinos.
La supresión de los trenes de pasajeros de larga distancia
en 1993, desde la Argentina, puso fin al tren internacional de pasajeros
hacia nuestro país. Nuestro tren siguió operando en
el lado paraguayo, pero paulatinamente recortando su recorrido.
En 1996, el embalse de la represa Hidroeléctrica de Yacyreta
inundo la línea entre Encarnación y Gral. Artigas,
dejándola intransitable. Debido a esto, los trenes de carga,
que habían recibido un impulso transitorio a fines de los
años 80, por el transporte de contenedores, decayeron y se
extinguieron desde el tramo Asunción - Encarnación,
eso sin contar algunos traslados entre Encarnación y la frontera
con la Argentina.
En 1997, a solicitud de Pro Paraguay, el FCPCAL y la CEPAL desarrollaron
un anteproyecto para un tren turístico entre Asunción
y Sapucai, para atender a turistas extranjeros y excursionistas
locales. Fue puesto en marcha, pero por falta de fondos para inversión,
sin incluir los elementos necesarios para atender la demanda extranjera,
quedo sin efecto a mediados del 2000.
Hacia finales de 1990, efectivamente el único servicio regular
que quedo, fue el tren suburbano Asunción – Ypacarai,
cuyos clientes principales eran estudiantes locales. Fue el último
suburbano con tracción a vapor en el mundo, que dejo de correr
en abril de 1999.
El tramo entre Ypacarai – Encarnación quedo sin movimiento,
sin contar los ocasionales traslados de equipos a los talleres en
Sapucai. Locomotoras a diesel del Ferrocarril General Urquiza, que
siguen cruzando el puente internacional, buscando vagones cargados
de soja en Encarnación, y llevándolos al Puerto de
Buenos Aires.
El 31 de octubre del 2000 se promulgó la Ley No 1615 que
derogó la 126 y declaró al F.C.P.C.A.L. como Entidad
Pública del Estado en Reforma y Transformación. Luego,
por Decreto No 12.914 del 25 de abril del 2001, el ente fue intervenido
con miras al proceso de transformación y preparación
para el traspaso a manos privadas.
Entre el 2001 y el 2002 fueron indemnizados totalmente 599 funcionarios
y la empresa quedó con un pasivo laboral cero.
FERROCARRILES DEL PARAGUAY S.A.
En el 2002 el poder ejecutivo promulgó el Decreto No 17.061
que creó Ferrocarriles del Paraguay S.A. (FEPASA), regido
ya por las normas pertinentes del derecho privado.
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RECOPILADOR
Sr. Francisco Javier González Orué Funcionario Ferrocarriles del Paraguay S. A.